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Baraja aragonesa

Proyecto histórico-artístico para el diseño de una baraja de cartas ilustrada de temática aragonesa de raso, junto con un libro explicativo realizado por el historiador Alberto Sevilla Conde,  y coordinación de Antonio Oliva Cura. Colaboraron, en mayor o menor medida, D. Gonzalo M. Borrás, D. Guillermo Vicente y Guerrero, y D. Guillermo Fatás. La edición cuenta con el prólogo de Eloy Fernández Clemente.

-Amplia documentación bibliográfica y de archivo de imágenes como las aportadas por D.Emilio Manrique del Museo de Alfarería Tradicional Aragonesa de Morillo de Tou, y otras del Museo Etnográfico de Albalate del Arzobispo. Las cedidas por María José Fuster y Joaquín de Mur procedentes de la colección de «ganchas» del Sr. Joaquín de Campo.
-Estudio y repartición de las cartas según su interés histórico, artístico o geográfico.
-Distribución de los cuatro palos de la baraja según una temática distinta:
  • OROS: Ciencia, Matemática y Filosofía.
  • COPAS: Artes y Letras.
  • ESPADAS: Historia de Aragón.
  • BASTOS: Etnografía.
  • COMODINES: Cipotagato de Tarazona y tranga de Bielsa.
Dentro de cada palo se hace referencia o se ilustra con los personajes, hechos, objetos, etc. asociados con la temática correspondiente.
La técnica de ejecución consiste en acuarela y técnicas mixtas sobre papel Arches en formato 60x40cm.
Todas las cartas son únicas y no se repite ningún objeto, elemento, edificio o personaje, lo que ofrece una gran cantidad de «guiños» a nuestra Cultura, Historia o Geografía.
Por ejemplo: monedas de la ceca zaragozana, celtíberas, visigodas, sueldos jaqueses, y otras de la Corona de Aragón.
Piezas de cerámica de Muel junto con otras catalogadas de origen íbera y sefardí. «Picheras», escurrideras, tinajas, y otro tipo de creaciones de uso popular junto con cálices de tipo religioso y de relevancia histórica como el codiciado Santo Grial, o de tipo ceremonioso como el cáliz del Compromiso de Caspe.
Intrumentos musicales de raíz aragonesa como salterios, clarines de gaita de boto e instrumentos de rondalla.
Juegos tradicionales como las brillas o birlas, palos de danzantes y «ganchas» o gallatas.
Espadas del sXV, árabes, coltells almogávares y también reproducciones de las pertenecientes a ilustres generales…
Personajes retratados de la talla del siempre recordado Juan de Lanuza, Joaquín Costa, M.Servet, Odón de Buen, Ramón y Cajal, Avempace,  Agustina de Aragón, Mariano Gavín «El cucaracha», joteros de leyenda como Pascuala Perié, pianista con Pilar Bayona. Reyes como Al-Mutamán, Ramiro I, Sancho Ramírez y Alfonso I.
Un conjunto de cincuenta cartas que permiten aglutinar siglos de Historia y Arte y hacerlos presente.
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Sin título-1

SIETE DE ESPADAS

El naipe rememora el episodio del Compromiso de Caspe, pacto establecido en 1412 por los representantes de los Reinos de Aragón, Valencia y el Principado de Cataluña para elegir un nuevo monarca tras la muerte sin descendencia del último rey de la dinastía Aragón en 1410. La espada central personifica al fallecido Martín I, y las otras seis a cada uno de los pretendientes al trono de la Corona: Fadrique de Luna, Jaime II de Urgel, Alfonso de Aragón y Foix, Luis de Anjou, Juan de Prades y Fernando de Trastámara. Al fondo la Colegiata de Santa María la Mayor, en la Ciudad del Compromiso.

O naipe rememora o episodio d’o Compromís de Caspe, pauto estatuezito en 1412 por os representans d’os rei- nos d’Aragón, Valenzia y o prenzipato de Cataluña pa eslechir un nuevo monarca dimpués d’a muerte sin des- zendenzia d’o zaguero rei d’a dinastía Aragón en 1410. A espada zentral presonifica á o fenezito Martin I, y as atras seis á cada uno d’os pretendiens á o trono d’a Corona: Fadrique de Luna, Chaime II d’Urchel, Ali- fonso d’Aragón y Foix, Luis d’Anjou, Chuan de Prades y Ferrando de Trastamara. De fundo a Colechiata de Santa María a Mayor, en a Ziudat d’o Compromís.

El 25 de julio de 1409 falleció Martín el Joven, último de los cuatro hijos de Martín I el Viejo o el Humano, que quedó viudo y sin descendencia1. El viejo rey contrajo un nuevo matrimonio con Margarita de Prades, en un desesperado intento de concebir un hijo que asegurase la línea sucesoria. Pero un año después Martín I fallecía sin conseguirlo y sin nombrar sucesor al trono. No obstante, en sus disposiciones testamentarias dejó el encargo de que su heredero debería serlo por justicia, es decir, el problema de su sucesión debía dilucidarse mediante el examen de los derechos al trono de los distintos candidatos. A partir de ese momento, la maquinaria de los poderes políticos de la Corona puso en marcha una serie de mecanismos que desembocaron en la Concordia de Alcañiz y en el Compromiso de CaspeLas instituciones de la Corona comenzaron a desarrollar un proceso que fue dirigido por los distintos Parlamentos de las respectivas Diputaciones del General que representaban a la sociedad tal y como se concebía a comienzos del siglo XV. El objetivo no era otro que conseguir restablecer la monarquía y evitar una posible guerra civil manteniendo la unidad de la Corona.

Los candidatos al trono fueron seis, y todos ellos pertenecían por parentesco a la Casa Real de Aragón:

Fadrique de Luna, conde de Luna e hijo bastardo de Martín I de Sicilia el Joven. Legitimado por Benedicto XIII, más conocido como el Papa Luna, era nieto ilegítimo del rey y tenía unos 11 años.

– Jaime II de Urgel, conde de Urgel, bisnieto de Alfonso IV de Aragón y yerno de Pedro IV por su matrimonio con doña Isabel. Era cuñado del difunto rey Martín y tenía 32 años.

– Alfonso de Aragón y Foix, conde de Denia y Ribagorza, marqués de Villena y duque de Gandía, era nieto de Jaime II de Aragón. Primo hermano de Pedro IV el Ceremonioso, padre del rey, tenía 79 años. No obstante, murió poco antes de la reunión de Caspe y fue reemplazado por su hermano.

– Juan de Prades, hermano del anterior y, por tanto, también nieto de Jaime II. Era conde de Prades y, a la muerte de su hermano, duque de Gandía. Tenía 77 años.

– Luis de Anjou, duque de Calabria y nieto de Juan I de Aragón, por lo que era sobrino-nieto del difunto rey Martín. Tenía 9 años.

– Fernando de Trastámara, el de Antequera, infante de Castilla y nieto, por su madre Leonor –regente de Castilla-, de Pedro IV de Aragón. Hijo de la hermana del difunto rey, tenía 32 años.

Ante esta situación se dispuso que el sucesor sería el designado por un Parlamento General de la Corona, para lo que se reunieron en Calatayud las Cortes de Aragón (1411) bajo la presidencia de García Fernández de Heredia, arzobispo de Zaragoza. Allí se decidió que las asambleas de los dos reinos, Aragón y Valencia, y la de los condados catalanes se celebraran en lugares próximos de la frontera común. (La representación del reino de Mallorca fue asumida por la Asamblea catalana, aunque enviaron credenciales y emisarios a la Asamblea de Aragón y a la de Cataluña en las fases finales). El asesinato del arzobispo de Zaragoza durante las negociaciones, auspiciado por Jaime de Urgel, provocó que tanto éste como Luis de Anjou, a quién el prelado apoyaba, perdieran fuerza en sus candidaturas. Este hecho situaba a Fernando de Trastámara –cuyos derechos sucesorios le fueron transmitidos a través de su madre, Leonor de Aragón-, como favorito. El de Antequera no solo era nieto de Pedro IV sino que su consanguinidad con Martín I era de tercer grado, frente a la de Luis de Anjou que era de cuarto, o a la de Jaime II, de quinto.

Cada Estado debía reunir una Asamblea. En el Reino de Aragón fue en Alcañiz; en los Condados catalanes en Tortosa y en el Reino de Valencia surgieron dos: la de Vinaróz y la de Traiguera (cuyas diferencias se zanjarán en la batalla de Murviedro).

Será el Parlamento reunido en Alcañiz, al contar con el apoyo de la Iglesia y del Papa Luna, el que finalmente prevalezca. Benedicto XIII decidió mediar en la crisis sucesoria promulgando en 1412 una bula que establece que la elección de uno de los pretendientes debía ser realizada por compromisarios de los distintos reinos. De este modo, en febrero de 1412, los representantes aragoneses y catalanes firmaron la Concordia de Alcañiz en la que se decidió que nueve compromisarios, distribuidos en tres grupos ordenados en tres grados, representarían los intereses de toda la Corona. Caspe sería el lugar elegido para deliberar sobre los derechos de los pretendientes y elegir al candidato que debía ocupar el trono, siempre y cuando el elegido obtuviese un mínimo de seis votos y, al menos, uno de cada grado.

El 22 de abril de 1412 se inician las deliberaciones de los compromisarios. Según Jerónimo Zurita, hubo una votación en la que seis de ellos respaldaron la candidatura de Fernando de Trastámara2, aunque no hay documentación coetánea que confirme este hecho. No obstante, una vez elegido Fernando, todos los compromisarios aceptaron la resolución por unanimidad, como atestigua la declaración de los tres miembros catalanes al asegurar que en todo momento habían sido libres y sin miedo de presiones y que, al final del proceso, todos eran de la misma opiniónDe este modo, Fernando de Trastámara (1380-1416) fue proclamado rey de la Corona de Aragón el 28 de junio de 1412 con el nombre de Fernando I de Aragón, quien, ante las Cortes, juró su título y los Fueros del Reino, en Zaragoza (ver: reverso del naipe), el 5 de agosto de ese mismo año.

Al fondo del naipe se representa la Colegiata de Santa María la Mayor, antigua mezquita transformada en iglesia por la orden militar de los Hospitalarios (ver: 5 de espadas), tras la conquista de Caspe en 1169.Este edificio construido con sillares es uno de los ejemplos más notables del gótico aragonés, aunque tiene importantes influencias cistercienses. El templo primitivo constaba de tres naves divididas en cinco tramos y cubiertas por bóvedas de crucería sencilla. Su separación se hizo mediante pilares cuadrangulares, de cuyas esquinas arrancan los nervios de las bóvedas. La cabecera y el testero recto tienen tres capillas en correspondencia con cada una de las naves. En 1394 el Gran Maestre de la Orden, Juan Fernández de Heredia, consiguió que se elevase al rango de Colegiata; fue entonces cuando se amplió por primera vez el crucero y la cabecera (que volverá a ser objeto de transformaciones entre 1518 y 1522). Su torre cuadrada, de estilo neoclásico y con las aristas achaflanadas en el cuerpo superior, es muy posterior, ya que se reedificó tras la destrucción de la anterior en 1838.

Su aparición en el naipe se debe a que, en 1412, se celebró en ella la misa de proclamación del fallo del Compromiso de Caspe.

1 Martín el Humano fue el segundo hijo varón de Pedro IV el Ceremonioso y de Leonor de Sicilia. Tras la muerte de su hermano Juan I (1396), fue designado sucesor al trono, juró los fueros al año siguiente y fue coronado en 1399, a los 43 años. En 1374 se había casado con María de Luna, con quien engendró a Martín (1374-1409), Jaime (1378-?), Juan (1380-?) y Margarita (1385-?). Ninguno le sobrevivió.

2Los tres aragoneses, Domingo Ram, obispo de Huesca; Francisco de Aranda, antiguo consejero real y enviado de Benedicto XIII, y Berenguer de Bardají, jurista y letrado general de las Cortes de Aragón; dos valencianos: Bonifacio Ferrer, prior de la Cartuja de Portaceli, y su hermano el dominico Vicente Ferrer; y un catalán: Bernardo de Gualbes, síndico y conseller de Barcelona, optaron por Fernando de Antequera. Los otros compromisarios catalanes –Guillem de Vallseca, letrado general de las Cortes catalanas, y Pedro de Sagarriga, arzobispo de Tarragona-, votaron por Jaime de Urgel; y el tercer compromisario valenciano -Pedro Beltrán, experto en derecho- se abstuvo.

 

Texto extraído del libro de la Baraja aragonesa ilustrada de Alberto Sevilla Conde